El cáncer es una enfermedad que ataca también con crudeza a nivel psicológico.

La estética oncológica es una disciplina que ayuda a reducir el impacto de los cambios en la apariencia física y a aliviar algunas de las molestias causadas por los tratamientos, contribuyendo a que el paciente se vea y sienta mejor.

La quimioterapia, la cirugía y la radioterapia pueden desencadenar efectos tales como sequedad extrema, cicatrices e hipersensibilidad en la piel; problemas circulatorios como edemas en las piernas, entumecimiento y hormigueos en manos y pies; caída del cabello, cejas, pestañas y vello corporal o manchas, afinamientos y dolor en las uñas.

Los servicios de oncoestética van dirigidos a todas las personas que se encuentran en cualquiera de las diferentes fases de la enfermedad: diagnóstico, tratamiento o recuperación. Los tratamientos, especialmente diseñados para cubrir las necesidades que la piel necesita en cada momento, tienen una duración aproximada de 60-75 minutos y generalmente nos centraríamos en los siguientes tratamientos: