¿Cómo detectar si una dieta es nociva?

Hay tal cantidad de información en la red, en particular sobre dietas, que se hace muy difícil encontrar contenido riguroso y verídico cuando una quiere ponerse a plan, pero te ayudamos a saber cómo detectar el buen camino.

En la actualidad 7 de cada 10 españoles consulta en Internet información sobre salud, en concreto hasta un 54’2% de estas búsquedas son sobre nutrición, alimentación y estilo de vida saludable.

El mismo plan para todos

Una misma dieta puede ser efectiva para una persona y nefasta para otra. La explicación: Cada individuo cuenta con un metabolismo particular y no quemamos del mismo modo las proteínas, las grasas, los hidratos y los azúcares.

Pérdida de peso excesivamente rápida

Los expertos consideran que una pérdida media de medio kilo a la semana es lo razonable, como mucho un kilo, y que cualquier plan de adelgazamiento debe conllevar una pérdida progresiva de peso no exprés.

Restricción de alimentos

Una de las principales razones por las que no funcionan algunas dietas es porque prohíben el consumo de determinados alimentos o categorías alimentarias (normalmente hidratos de carbono) y esto termina generando más ansiedad y ganas de saltarse el régimen.

Una buena dieta tiene que ser equilibrada y variada. En este sentido, las llamadas dietas Detox estrictas que duran varios días pueden originar una pérdida de masa muscular, y con las dietas Hiperprotéicas (con elevada ingesta de proteínas en detrimento de hidratos de carbono), si no hay un control médico puede verse afectado el buen funcionamiento del hígado y ser, incluso, contraindicadas para algunas personas con enfermedades.

Falta de vitaminas y minerales esenciales

Si tu plan de adelgazamiento es breve puede que no sea necesaria suplementación alguna, pero a partir del mes se considera necesario tomar vitaminas y minerales.

Ausencia de ejercicio físico

Hoy en día no se concibe una dieta de adelgazamiento que no vaya acompañada de una buena pauta de ejercicio físico. No hace falta morir en el gimnasio, basta con elegir una actividad que nos guste y practicarla con frecuencia. Debemos ayudar a quemar lo que consumimos y, por este motivo, toda dieta debe acompañarse siempre con ejercicio físico: la pauta sería de unos 45 minutos de ejercicio físico de intensidad moderada y con pequeñas “puntas” de más intensidad, un mínimo de 3-4 días a la semana.

Sin supervisión médica

Por más empoderador que resulte el “do it yourself”, aquí no es una actitud recomendable. Es necesario que un profesional personalice al máximo el plan nutricional y la tabla de ejercicios físicos a seguir.

También es recomendable que éste haga un seguimiento del adelgazamiento del paciente para controlar que éste está siguiendo las pautas indicadas y para prevenir cualquier contraindicación.

Pide cita con nuestra nutricionista y deja atrás los excesos del verano.

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